Por el momento no disponemos de este producto en tu zona. Puedes revisar tu dirección o descubrir otros productos similares.
Información del producto
En este trabajo la autora realiza un estudio comparativo de un grupo selecto de las obras realizadas por Beatriz González, Oscar Muñoz y Doris Salcedo durante la década de los años noventa. Algunas de las preguntas que originaron la presente investigación son las siguientes: ¿Qué explica la coexistencia de elementos aparentemente contradictorios como actitudes de reconocimiento e indiferencia en las figuras humanas de la obra de González ¿Rastros de vida y muerte, presencia y desvanecimiento de imágenes del ser humano en la obra de Muñoz ¿La existencia de objetos personales y domésticos en ausencia de sus dueños en las instalaciones de Salcedo ¿Por qué usan estos artistas un vocabulario compuesto de gestos, rastros y huellas, y por qué optan por desarrollar un lenguaje artístico a partir de las cualidades expresivas de determinados medios plásticos, materiales orgánicos e industriales, procesos físicos y objetos personalesLa autora argumenta que el concepto de presencia indéxica permite no solamente realizar un análisis comparativo de dichos trabajos, sino también reconocer su sentido y aporte tanto en el campo artístico como en el social y cultural. Las imágenes y los objetos producidos por los artistas son presencias en cuanto construyen de nuevo una realidad que ha de ser confrontada directamente por los espectadores (por ejemplo, un acontecimiento social, un proceso físico o un entorno humano específicos). Adicionalmente, debido a que los elementos pictóricos, los materiales, los procesos y los objetos usados por los artistas obran como signos indicativos de actividades humanas, los espectadores se ven impelidos a indagar por el significado, las causas y las implicaciones éticas de tales indicios. Como consecuencia, establecen elucidaciones entre las obras y el contexto social en que fueron realizadas.La autora argumenta que el concepto de presencia indéxica permite no solamente realizar un análisis comparativo de dichos trabajos, sino también reconocer su sentido y aporte tanto en el campo artístico como en el social y cultural. Las imágenes y los objetos producidos por los artistas son presencias en cuanto construyen de nuevo una realidad que ha de ser confrontada directamente por los espectadores (por ejemplo, un acontecimiento social, un proceso físico o un entorno humano específicos). Adicionalmente, debido a que los elementos pictóricos, los materiales, los procesos y los objetos usados por los artistas obran como signos indicativos de actividades humanas, los espectadores se ven impelidos a indagar por el significado, las causas y las implicaciones éticas de tales indicios. Como consecuencia, establecen elucidaciones entre las obras y el contexto social en que fueron realizadas.