Tragicomedia Médica. Primer acto ¡Qué risa, todos lloraban! (Un año de internado en Villa-Miseria)

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Digo y pienso, que es lo más grave. Pero aún hoy tantos años después, sigo diciendo, pensando y haciendo. En mis actuales clases a los estudiantes de medicina les hablo de todo esto, les cuento algo de mis experiencias en el año de internado, también les hablo de mi rural y de lo que ha sido mi experiencia como medico en un barrio o en un cargo público. Les cuento lo que considero lo más importante de mi vida profesional. Para terminar siempre diciendo lo mismo, que no me arrepiento de nada y que todo lo vivido, todo lo aprendido, fue tremendamente valioso y que gracias a eso, me considero supremamente feliz. Ojalá así pudiera ser para todos mis estudiantes y todos mis colegas. De todo corazón se los deseo. Esta felicidad salida de las cosas diarias, cotidianas, es lo menos que los médicos no merecemos. ¡Que así sea! Que risa todos lloraban. Pero aún hoy tantos años después, sigo diciendo, pensando y haciendo. En mis actuales clases a los estudiantes de medicina les hablo de todo esto, les cuento algo de mis experiencias en el año de internado, también les hablo de mi rural y de lo que ha sido mi experiencia como medico en un barrio o en un cargo público. Les cuento lo que considero lo más importante de mi vida profesional. Para terminar siempre diciendo lo mismo, que no me arrepiento de nada y que todo lo vivido, todo lo aprendido, fue tremendamente valioso y que gracias a eso, me considero supremamente feliz. Ojalá así pudiera ser para todos mis estudiantes y todos mis colegas. De todo corazón se los deseo. Esta felicidad salida de las cosas diarias, cotidianas, es lo menos que los médicos no merecemos. ¡Que así sea! Que risa todos lloraban. Ojalá así pudiera ser para todos mis estudiantes y todos mis colegas. De todo corazón se los deseo. Esta felicidad salida de las cosas diarias, cotidianas, es lo menos que los médicos no merecemos. ¡Que así sea! Que risa todos lloraban.