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Quién no estaría de acuerdo con la idea de que mirar las noticias es un acto de "sadomasoquismo". Basta con consultar casi cualquier periódico, noticiero o revista de opinión para que nos desborde una cantidad de información fatídica: calentamiento global, hambrunas, pobreza, violencia, guerras, desplazamientos masivos a nivel local y global; y la lista de desastres continúa. Miramos la pantalla y le preguntamos con desespero: "¿cuándo va a acabar todo esto?". Pero ella, impasible, nos devuelve un silencio que parece decirnos: "todavía no; tal vez mañana". Nos acostumbramos a este juego y asumimos que "el mundo es así", que "las cosas continuarán de esta forma". Somos como aquel cura -podría reemplazarse por un I pastor o un rabino- que cayó desde un décimo quinto piso y, mientras caía, en cada nivel repetía: "hasta el momento, ¡todo va bien!". Sin embargo, como bien lo recuerda Kassovitz, en su película El odio, "lo que realmente importa no es la caída, sino el aterrizaje". Los textos que componen este volumen muestran casos concretos en los que, en diferentes contextos históricos, se ha usado el humor para romper esa inercia que parece conducirnos al desastre. El lector podrá ver cómo, a través de lo cómico, se trasgreden las categorías sociales y las relaciones de poder; de qué manera la sátira o el humor negro pueden ayudar a afrontar situaciones extremas, como la represión, el fascismo o el genocidio; pero también tendrá la oportunidad de indagar de qué forma el humor político es una pieza clave en la construcción de la subjetividad. Así, es una invitación a pensar el acto humorístico como una acción transformadora, que permite tomar distancia de la realidad y reírnos de ella; pero es desde ese mismo lugar que encontramos nuevas formas de entenderla, de interpretarla, aunque la mayor parte del tiempo sintamos que lo único que podemos hacer es repetir con Beckett: When you're in the shit up to your neck, there's nothing left to do but sing.